3

En el principio era Krug, y Él dijo: “Que haya Cubas”, y hubo Cubas.

Y Krug miró las Cubas y vio que eran buenas.

Y Krug dijo: “Que haya nucleótidos de alta energía en las Cubas”. Y fueron vertidos los nucleótidos, y Krug los mezcló hasta que quedaron unidos unos a otros.

Y los nucleótidos formaron las grandes moléculas, y Krug dijo: “Que haya padre y madre en las Cubas, y que las células se dividan, y que de las Cubas brote vida”.

Yhubo vida, porque había Reproducción.

Y Krug presidió la Reproducción, y tocó los fluidos con Sus propias manos, y les dio forma y esencia.

Y dijo Krug: “Que de las Cubas salgan hombres, y que salgan mujeres de las Cubas, y que vivan entre nosotros y sean robustos y útiles, y los llamaremos androides”

Y así fue.

Y hubo androides, porque Krug los había creado a Su imagen, y caminaron sobre la faz de la Tierra y sirvieron a la humanidad.

Y por estas cosas, alabado sea Krug.

4

Vigilante se había despertado aquella mañana en Estocolmo poco lúcido: cuatro horas de sueño. Demasiado, demasiado. Dos horas habrían bastado. Despejó su mente con un rápido ritual neural, y se metió en la cabina para tomar una ducha fuerte. Mucho mejor ahora. El androide se estiró, contorsionó los músculos y examinó su suave cuerpo rosado desprovisto de vello en el espejo del cuarto de baño. Luego, un momento para la religión. “Krug, sálvanos de la servidumbre. Krug, sálvanos de la servidumbre. Krug, sálvanos de la servidumbre. ¡Alabado sea Krug!”

Vigilante engulló rápidamente su desayuno y se vistió. La pálida luz de las últimas horas de la tarde rozó su ventana. Pronto anochecería, pero no importaba; su reloj mental marcaba tiempo canadiense, tiempo de la torre. Podía dormir cuando quisiera, mientras fuese al menos una hora de cada doce. Incluso un cuerpo androide necesitaba algo de descanso, pero no a la manera rígidamente programada de los humanos.



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